¿Porqué se nos pega la lengua al hielo?

Respondemos a la pregunta de uno de nuestros lectores: ¿Porqué se nos pega la lengua al hielo?

Todos hemos tenido la experiencia de chupar un cubito de hielo o simplemente al sacarlo de la cubitera y notar como se nos quedaba pegado. De hecho, esto también ocurre con objetos de metal a la intemperie (si hay varios grados bajo cero).

La razón que casi todos conocemos es «porque se congela la humedad de la lengua o de los dedos«. Pero… y ¿porqué eso dificulta que nos separemos? Vale que la lengua se enfríe e incluso que se hiele, pero ¿de dónde viene esa adherencia? ¿porqué nos cuesta separarnos?

Pues la respuesta es «de los poros y rugosidades de nuestra lengua». El agua que hay en ellos también se congela en contacto con el hielo. Y claro, se expande. El agua congelada dentro los poros no puede salir, y unida a la superficie del hielo que hemos chupado, impide que nos separemos. Eso es lo que nos deja «pegados» al hielo.

La solución no es tirar; puedes romper los poros de la lengua y literalmente arrancarte un trozo. Hay que calentarlo. Si es un pequeño trozo de hielo en casa, bastará con el calor de nuestra circulación. Pero si es un trozo de hielo a la intemperie, que puede disipar el calor mucho más rápido, puede que nuestra circulación no sea suficiente. Entonces solo podemos echarle agua tibia para calentarlo.

Mejor no lo pruebes 🙂