Saltando barreras: la Fertilización In Vitro

En la academia 19e37 entramos en la recta final de preparación hacia vuestros objetivos académicos del año, tanto en clases de Biología de 3º ESO como en la preparación de las clases de acceso a la universidad para mayores de 25 años. En ambas clases, esta semana hemos estudiado las características de las enfermedades y de hábitos saludables para poder evitarlas. Una de estas enfermedades es la de la fertilidad: un 10% de las parejas que quieren tener niños no pueden por algún motivo, paterno o materno. Gracias al trabajo de muchos científicos estas barreras de fertilidad se están haciendo cada días más bajas y franqueables.

Precisamente, esta semana nos dejaba Robert Edwards, al que le otorgaron junto a Patrick Steptoe el Nobel de medicina en 2010 por su papel pionero en la reproducción asistida. Sus investigaciones comenzaron en animales y, una vez maduras, pasó a aplicarlas en humanos. Entre otras cosas, averiguó cómo extraer óvulos del cuerpo de la mujer, cómo capacitar a los espermatozoides para que puedan fecundar al óvulo y cómo desarrollar un embrión in vitro hasta su implantación de nuevo en el útero materno. De esta manera, nació la primera niña procedente de una fecundación in vitro en 1978: Louise Brown fue el resultado de una larga trayectoria científica y, lo más importante, en la esperanza para muchas parejas que no podían concebir de manera natural.

Hoy en día, con nuestro elevado ritmo de vida, la presión laboral y otras particularidades, la decisión sobre el acceso a la paternidad se va alargando cada vez más. En las clínicas de fertilización, se ayuda a que éste y otros factores disminuyan su influencia. Quizás las técnicas más novedosas que encontramos hoy en día son la ICSI “Inyección Intracitoplásmica de Espermatozoides”, en la que la cabeza del espermatozoide se inyecta directamente en el óvulo. Esto consigue una elevada tasa de fecundación y salva algunos problemas en la escasez de espermatozoides maduros. Otra técnica es la vitrificación de embriones, que permite la preservación de la vitalidad del embrión hasta que la receptora se encuentre en óptimas condiciones para su desarrollo.

¡Hasta la próxima!